Carta suicida (01)



Las cosas malas pasan mas rápido de lo que uno cree. De repente estas tranquila, fumándote un cigarro, como si lo que ya paso estuviera asumido, como si la vida realmente no fuera tan mala (una mentira por que estas segura de que sí lo es); y como si nada realmente pudiera salir peor.

Pero ¡¡¡ zás !!! ya estas metida en una avalancha peor, más horrible y mucho más dañina que la anterior, pero para ser más realistas aún; las cosas no terminan ahí. Y de catástrofe en catástrofe te vas quedando patéticamente sola, sentada en una calurosa y triste calle, fumándote un cigarro como al principio. Y esperando que de una vez por todas todo termine de pasar de una vez, porque con tanto dolor no se puede vivir.

Fumar se puede, claro, pero no porque fumar sea realmente placentero, sino porque eso te acerca un poquito mas a la muerte.

Te quedaste ahí sola, fumándote el triste olvido de lo que acaba de pasar, y de aquel eterno suplicio que no termina.

No hay a quien culpar, no hay en quien refugiarse, porque el mundo se aburrió de ti.

Y es que empieza a ser cierto eso de que a la gente buena le pasan cosas buenas, porque a alguien que le pasen tantas cosas (eh...como decirlo? ah, sí) asquerosamente horrorosas no puede ser alguien bueno.

Y de pronto te conviertes en el peor ser que pisa la tierra, empiezas a oler a fracaso y a rechazo...y la gente que pasa por tu lado, rompe la coraza (esa que creaste para que no se dieran cuenta de el monstruo que realmente eras); pasan y pisotean a tu agonizante corazón. Sin mirar como atropellan todo lo frágil e inocente que no se había alcanzado a llevar la catástrofe.

Y ahí te quedas, sola, sin alma...sin futuro...

Sinceramente sin nada.

Comentarios

Moley-Bloke ha dicho que…
Éste es trabajo hermoso...
Anónimo ha dicho que…
6 x 9 sigue siendo 54

Entradas populares